Domingo XXI del tiempo ordinario Domingo 23 de agosto 2020

El administrador de Dios.


La primera lectura nos ofrece diversas imágenes: un padre para un pueblo que se siente abandonado. Las llaves que también aparecerán en el Evangelio con las que se puede cerrar y abrir. Un administrador de justicia para un pueblo destrozado, donde los pobres son más pobres y los ricos más ricos (será nuestra realidad). Esa es la situación que debe cambiar este rey reformador. Quien tiene las llaves, debe saber que es el administrador de Dios y no es un administrador para sí mismo. Y que no tiene derecho a coartar libertades ni a permitir miserias.


Un pueblo nuevo, una vida nueva


San Pablo ofrece en esta segunda lectura un himno a la sabiduría, en la que subraya un pueblo nuevo, una comunidad nueva, una nueva vida, que no se fundamenta en otra cosa que en la fe en Jesucristo, quien es la manifestación de Dios. Es interesante cómo San Pablo termina en este conjunto de cartas la parte doctrinal y da paso al misterio de Dios, a la sabiduría, el destino de su pueblo por el que siente una cierta fascinación.

ENCONTRARSE CON DIOS ES UN MISTERIO y nadie puede exigirle algo, porque nadie le ha dado nada. Al contrario, todo lo hemos recibido de Él. Y resuena explícitamente la grandeza de la fidelidad de Dios al hombre, a la humanidad entera, no solamente a Israel.

DIOS protagonista de la salvación

El VERDADERO PROTAGONISTA DE LA SALVACIÓN ES DIOS QUE QUIERE SALVAR A TODOS LOS HOMBRES sin que eso sea faltar a su fidelidad a la alianza, así que ni tú, ni yo, ni nadie más que a Dios le pertenece la salvación. Nadie puede ni debe discutir la soberana libertad de Dios para salvar a todos los hombres. La salvación ha sido entregada a cada uno, depende de cada uno de nosotros aceptar la propuesta de Salvación. ¿QUÉ NOS CORRESPONDE A NOSOTROS PARA ACEPTAR LA SALVACIÓN? Nada más y nada menos que vivir desde el amor.


Confesión de fe viva y verdadera


¿QUIÉN DICES QUE ES JESÚS? Responderemos desde lo que hemos aprendido en el catecismo o lo haremos desde nuestra propia experiencia personal? Mateo nos ofrece una verdadera confesión de fe de Pedro en sentido pospascual y unas palabras de Jesús otorgándole un poder precisamente por esa confesión de fe. La imagen de las llaves de la primera lectura se hace presente en esta entrega a Pedro, lo que desates quedará desatado y lo que ates quedará atado. MÁS QUE UNA ENTREGA DE PODER QUE SUBORDINA es la oportunidad de cambiar una situación de desigualdad, para dar la oportunidad de abrir la puerta a quienes sufren a quienes se ven marginados, a quienes otros se las han cerrado. ¿A CUÁNTOS NO HEMOS CERRADO LAS PUERTAS DE LA SALVACIÓN QUE SOLO LE PERTENECE A DIOS, PENSANDO QUE SOLO LOS BUENOS, QUE SOLO ALGUNOS, QUE SOLO LOS QUE CUMPLEN SERÁN SALVADOS?


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